AVANCE: Capítulo 3

Lo prometido es deuda. Os dejo con el avance del capítulo 3, el capítulo completo se subirá el jueves de la semana que viene. Os preguntaréis que porqué cambio de día. Bueno, porque yo soy así de voluble, y quiero poneros a prueba de lo atentos que estáis :P. Es broma, simplemente me viene mejor, pero a partir de la semana que viene estableceré un día fijo para las actualizaciones de capítulos.

Importante antes de poneros a leer.

Recordar que esto es el capítulo 3. Hay que leerse los dos anteriores, jodios. Los podéis descargar de aquí.

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—Confía en mí.

El niño que se hallaba frente a ella en ese estrecho conducto de ventilación, tenía unos siete años, exactamente su misma edad. Y también tenía sus mismos rasgos, su misma sangre… Sin embargo, no compartían lo más importante: los mismos sentimientos, los miedos.

Él, su hermano, pensaba de diferente manera.

Recordaba perfectamente cada detalle de aquel momento, pese a los años que la alejaban de él. El frío de aquellas paredes metálicas en las que se había pasado horas escondida, calándose en sus huesos, en un tiempo en el que su cuerpo todavía era capaz de sentirlo.

Y recordaba a su hermano entrecerrar los ojos en una mirada suplicante. Aquellos ojos marrones, iguales a como una vez lo fueron los suyos, antes de que acabaran tiñéndose de rojo y mucho antes de convertirse en lo que eran ahora.

—Ellos lo hacen por tu bien. —Volvió a escuchar esa voz y quiso detener aquel suceso que se repetía en su cabeza. Escapar de aquella espiral en la que había caído—. Por favor, ven conmigo.

«¡Basta!»

Quería pararlo, pero no podía.

—¿Así que tu hermano? Bueno, supongo que esto manda un poco al traste el plan para atrapar al Domine. —Fue Will el que la rescató por fin de aquel trance—. Em… ¿Tiene algún nombre?

Summer ignoró la pregunta y bajó del contenedor. La visión de su hermano la había alterado hasta el punto de desear salir corriendo. Movida por ese impulso, fue hasta el monovolumen pero, una vez allí, se detuvo en seco.

No podía marcharse y dejar a sus compañeros con él. Lo llevarían con Aidan, y este seguro que se atrevería a despertarlo.

Y eso sería un problema.

Dio media vuelta para volver junto a los demás, que la observaban expectantes, y pudo apreciar en sus rostros que, en mayor o menor medida, estaban tan desconcertados como ella. Resultaba evidente que no se esperaban ni por asomo lo que habían encontrado.

—Tenemos… Tenemos que deshacernos de eso —dijo señalando la cápsula.

Los demás intercambiaron una mirada de preocupación. Ninguno sabía muy bien qué decir. Así que Akira optó por lo más razonable.

—Antes de nada, debemos avisar a Aidan.

—¡No! —se negó Summer—. Mira, ya sé que siempre decís que tengo ideas descabelladas pero esta vez debéis confiar en mí. Si se lo decimos a Aidan, querrá hacer las cosas a su manera y la joderá pero bien. Mi hermano es muy peligroso. Lo mejor que podemos hacer es sacarlo de la isla.

—Ya puestos, ¿Por qué no se lo damos a esos “cucarachas”, y que ellos hagan el trabajo sucio? —preguntó Akira, usando el mote con el que solían referirse a Rayo Negro y su banda.

—¡Coño, Akira, piensa un poco! —le reprochó alzando la voz—. Porque como se despierte aquí, en Adrax, la habremos cagado.

Aquella advertencia surtió efecto y sus compañeros se quedaron mudos de la impresión.

—Si es tan peligroso… —continuó Akira con ciertas reservas—. ¿Por qué no matarlo ahora mismo?

Esta vez fue ella quien se sobrecogió. Por sus ojos abiertos como platos cruzó un destello y, al instante, sus cejas se fruncieron en un gesto ofendido.

—¿Ese es el monstruo que piensas que soy? —masculló—. ¿Uno capaz de matar a su propio hermano?

—No, no, yo… —El hombre titubeó a la vez que negaba con la cabeza.

—Summer, no te lo tomes a mal —intervino Zoe en un intento de suavizar la situación—. Ten en cuenta que ni siquiera sabíamos que tenías un hermano. Perdona si no sabemos muy bien cómo actuar.

—Pues yo os diré cómo… —replicó la joven—. Tenéis que volver al puerto y dejar ese contenedor en un barco. Así de sencillo.

—Espera un momento. ¿Cómo que “tenéis”? —preguntó Will—. ¿Tú no vienes?

Summer negó con la cabeza.

—¡¿Encima nos quieres dejar el marrón a nosotros?! —protestó Akira, a quien la indignación le había hecho recuperar el valor perdido.

—¡Yo no puedo, ¿de acuerdo?! Puedo hacer muchas cosas pero esto no —confesó. Su expresión se cubrió de angustia y, tras una breve pausa, añadió—: Vamos, os estoy pidiendo un maldito favor. ¿No vais a ayudarme?

Recurría a sus compañeros porque no tenía otro remedio. Estaba aguantando todo lo posible, pero aquella situación, estar tan cerca de su hermano, la sobrepasaba. El malestar que sentía la estaba asfixiando y, si se quedaba más tiempo allí, corría el riesgo de desencadenar algo terrible.

Los otros tres no pudieron evitar sentirse conmovidos por la actitud, tan insólita como inquietante, de su compañera. Nunca la habían visto así, y mucho menos pedir favores de ese calibre.

—Claro que te ayudaremos, Summer —le dijo Will condescendiente. Fue a ponerle una mano en el hombro pero ella se retiró. Pese a que no llegó a tocarla, pudo notar el ligero calor que emanaba de ella.

Mala señal.

Le dirigió a Akira una mirada de urgencia. Este no tuvo más remedio que tragarse sus reticencias y acceder.

—Ok, nos libraremos del contenedor.

—Pero no se lo digáis a Aidan. Es capaz de convenceros… —insistió ella.

—¿Decirle qué…? Si la mercancía nos la ha quitado Rayo —le guiñó un ojo Will.

—Gracias. —sonrió aliviada y empezó a retroceder, impulsada de nuevo por esa urgencia de salir huyendo—: Me llevo el coche, ¿vale?

—¿No te estás pasando ya? —le reprochó Akira en broma—. Anda, lárgate.

Summer corrió hacia el monovolumen pero, antes de subir, se dirigió a ellos por última vez.

—Y, de verdad, no lo despertéis por nada del mundo.

Aquellas palabras hicieron flaco favor a la inquietud que sentían sus compañeros. Sin embargo, estos asintieron.

Akira acudió a abrir la puerta de nuevo para dejar salir a Summer con el coche. Después, la cerró hasta entornarla, dejando apenas una rendija para ver cómo su compañera se alejaba de allí. Y, en cuanto la perdió de vista, no dudó en romper el silencio.

—¡Menudo pedazo de mierda! —protestó de regreso al camión—. ¿Y ahora cómo coño vamos a meter esto en un barco?

—Habrá que buscar uno lo bastante grande para que pase desapercibido —sugirió Will.

—No es justo, joder —murmuraba su compañero mientras comenzaba a cerrar las puertas del contenedor. Entonces se dio cuenta de que Zoe estaba dentro, contemplando al hermano dormido de Summer—. ¿Pasa algo?

La chica meneó la cabeza, pensativa.

—No, nada. Solo me estaba preguntando cómo debe de ser.

—Pues por lo que ha dejado caer Summer, será un chungo de narices —intervino Will—. Pero ¿qué más da? No vamos a ser nosotros quienes tengamos que tratar con él.

—Eso es lo que más me preocupa —declaró Zoe tras bajar del contenedor.

Akira correspondió a la mirada de su compañera sumido en los mismos temores.

—¿Y si despierta cabreado allá donde le mandemos? —preguntó con expresión grave.

—Aki, tío. No sigas por ahí… —suspiró Will anticipando el dilema que iba a plantear su compañero.

—Joder, Will, esto es serio, ¿vale? —recalcó—. Pensadlo… ¿Y si, por hacerle ese favor, causamos la muerte de cientos de personas?

La cuestión provocó que los tres se sumieran en un largo silencio. Inevitablemente abstraídos mientras recapacitaban sobre las distintas posibilidades de lo que podría ocurrir, y las consecuencias que eso tendría para sus conciencias.

—Eso…podría pasar o no. No lo sabemos —dijo Will finalmente.

—Además ya le hemos prometido que lo haríamos —recordó Zoe.

—No, yo no he prometido nada —terció Akira—. Y no lo voy a hacer.

—Pero, Akira…

—Mira, sabes de sobra que Aidan es el único que puede manejar esta situación. No sé lo fuerte o peligroso que será ese tío —dijo señalando la cápsula donde descansaba el hermano de Summer—, pero confío en Aidan y sé que él puede tenerlo controlado mientras averiguamos qué hacer.

—Y Summer no tiene por qué enterarse —añadió Will con una mirada cómplice.

Zoe suspiró resignada. Sabía que ellos tenían razón. Pero no se sentía cómoda teniendo que mentir a su compañera.

—De acuerdo —aceptó finalmente—, llama a Aidan.

 


5 Replies to "AVANCE: Capítulo 3"

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    Ana
    March 18, 2014 (1:47 pm)
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    Bueno, esto promete mucho. Ya deseo que sea el jueves que viene.

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    M San
    March 18, 2014 (4:43 pm)
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    Eso, eso, llamen a Aidan… je je

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    Javi
    March 19, 2014 (10:22 am)
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    ¡Vaya zorros! Ya verás qué cabreo Summer cuando se entere (que no tardará).

    • DianaDev
      March 19, 2014 (11:17 am)
      Reply

      Se masca la tragedia :F

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        Leanan
        March 19, 2014 (7:24 pm)
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        Qué exageradas que sois. Con lo buena, lo tranquila y lo razonable que es Summer siempre XDDD
        (Esto puede terminar peor que el rosario de la aurora)


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